¿Para qué hablar si se puede decir cantando?

Noviembre 27, 2009


Aprobado en conocimiento. Suspendido en valores.

Noviembre 23, 2009

Tampoco es bueno exagerar, pero es inevitable que me preocupen ciertas cosas. El trabajar junto a chicos y chicas es una experiencia maravillosa, en las que el profesor trata de, entre otras cosas, servir de modelo y referente en lo académico pero también en los valores que intentamos transmitir.

Por suerte son minoría. Por suerte, algo como un borrón en una hoja impoluta. Sin embargo, no puedes dejar de pensar en ello. Lo grave no es que se lleven artefactos al colegio que tenemos prohibidos de llevar (ójala ese hubiese sido el problema). Lo grave no es grabar con el móvil en clase (que lo es). Lo extremadamente grave es comprobar cómo un crío de 14 años actúa con la suficiente sangre fría como para embaucar a otros dos compañeros (mucho más tontos que él) para que con el móvil de uno de ellos y la complicidad del otro, agredan a un compañero con discapacidad (incapaz de expresarse debido a su discapacidad) y lo grabe para colgarlo en una red social.

Pero no es solo eso. Lo que ya no tiene nombre es que el crío autor intelectual de la acción no tenga ningún sentimiento de culpa ante el hecho. Y lo que es peor aún, que los padres le respalden plenamente en su acción, por el hecho de que es un crío que va sacando las asignaturas. Ante esta situación ¿qué hacer? ¿cómo convencer a un chico de la importancia de los valores como el compañerismo y la solidaridad si en casa está recibiendo otros totalmente distintos, basados en el “aprueba y vive”?. Yo lo tengo claro: denuncia desde el colegio al crío, y que él (y sobre todo su familia) se las entienda con la policía. Pero algunos centros sólo apuestan por la vía educativa y la sanción tiene un carácter más simbólico que otra cosa.

Quizá mi reacción pueda ser precipitada, pero ¿que pensaríais si el chico agredido fuese vuestros hijo/a?

Por suerte es excepcional, por suerte hay cosas estupendas por las que merece la pena seguir. Pero también estas cosas pasan.


Ágora

Noviembre 20, 2009

Tras tanto días de ajetreo (que tendrán sus correspondientes post) termino este que hace mucho empecé.

Es raro ver este tipo de cine en estos días. Mucha gente hemos estado pendiente de la película hasta el día de su estreno. Amenabar es un director que se sale de la norma del cine español y que independientemente del presupuesto y el género, hace muy buenas películas. Al conocer el proyecto me resultó sorprendente que se metiese al género histórico, pero lo más increíble fue el momento y el lugar con el que quiso ambientar la historia: la Alejandría finales del IV comienzos del V d.C. Y allí estaba el día 9 de octubre en su estreno. Sin palomitas, sin refrescos, sin chuches….desprovisto de la panoplia típica de los cines, allí estaba un tanto expectante y entusiasmado, y con cierto temor por si al final se convertía en un fiasco más (uno de tantos) al que nos tiene tan acostumbrados nuestro cine. Pero no fue así. Desde el primer fotograma me enganchó. La recreación de un mundo, el clásico o tardorromano, que se iba desmoronando a pasos agigantados ante el ímpetu de una religión cristiana que poco a poco se irá haciendo con los resortes del poder, no solo religioso, también político y social, ha sido de lo más brillante y magníficamente recreado. Imagen de un mundo en cambio que irá adelantando la Edad Media en la cual la administración será sustentada desde el poder religioso.

Pero no solo la recreación histórica, también la recreación o puesta en escena de determinados personajes nos hacen entrever la riqueza de ese pasado. Conducidos por el eje de la vida de Hipatia (dela cual poco ha quedado, salvo su nombre como una mujer excepcional) se entrecruzan diversos personajes cada cual con su papel y enseñanza. Por un lado los nobles en las figuras de Orestes como representante de esa clase nobiliar llamada al gobierno y que se adaptará a los cambios (incluso sin creer en ellos) y de Sinesio procede del mismo estrato social pero que sí abrazará esos cambios. Por otro, los esclavos como Davo (representante del cambio y de la necesidad de sentirse parte de algo, pero sabiendo que el cristianismo tampoco le ofrece ese lugar) o los parabolanos (desheredados, pero agentes del cambio por su fe).

Lo que más me ha gustado es la propia contradicción de los personajes. Todos tienen elementos negativos y positivos, que se enfrentan mostrando su complejidad humana (por eso no entiendo las críticas que hablan de personajes planos ¡¡¡no es posible analizar en profundidad freudiana a tantos personajes en una película¡¡¡) .

¿Y los temas? La esclavitud en el mundo antiguo, el papel de la mujer, la asistencia social que prestan los cristianos y la vida de la gente común y los estamentos privilegiados en este mundo, los conflictos entre el monoteísmo y politeísmo y la intolerancia, el amor por el conocimiento (magnífica la representación de la 2ª biblioteca de Alejandría) y la ceguera de nuestras propias ideas y creencias, la aproximación tan didáctica a la astronomía, la pérdida de memoria y conocimiento como resultado de la acción humana, el ejercicio del poder y la dificultad de mantener situaciones de equilibrio ante fuerzas que no se dominan, el modelo de urbanismo y vida en las grandes ciudades orientales del mediterráneo, el final del mundo clásico y la imposición de nuevas mentalidades….Es de una temática tan rica, que me dejo muchos temas que fui localizando en la película.

Por todo ello, os recomiendo que vayáis a verla (si no lo habéis hecho ya). Pocas veces el cine español va a dar tan buenos frutos como esta película.  Creo que estamos ante magnífico regalo a nuestros ojos y nuestra inteligencia. Esperemos que Amenabas se adentre a hacer películas sobre nuestro pasado histórico como país, porque hay mil historias dignas de ser filmadas.


Maravilla de país

Octubre 26, 2009

Os dejo con un post que me ha gustado (su autor aparece a pie de página). Sin llegar a compartirlo todo, creo que dice cosas muy interesantes. Que os aproveche.

El País de las Maravillas

Desde hace demasiado tiempo, nos domina una mentalidad derrotista que está siempre dispuesta a ahorrarnos cualquier sacrificio y que actúa como un interruptor infalible que nos desconecta de la realidad aún frente a las situaciones más espeluznantes. Somos por definición ciudadanos que no necesitan rendirse al sistema puesto que ya venimos convenientemente alienados desde la cuna, descreídos y desconfiados, educados en la sumisión al Estado y a la autoridad competente, por incompetente que ésta sea. Sólo alcanzamos a entender la Humanidad como un ente orgánico y amorfo que se esparce por la tierra y con la que tenemos un parentesco lejano. Y aún cuando se trata de nuestro mundo, el más cercano, el que nos toca directamente, recurrimos a una imagen llena de tópicos, de desastres congénitos e irremediables que asumimos con resignación sin dar lugar a la más mínima reacción en nombre de la razón. No tenemos espíritu crítico en un sentido pleno, es decir: en el sentido de criticar y obrar en consecuencia. Somos aficionados a los exabruptos y las diatribas, a la telebasura y lo freak. Así las cosas, en nuestro caso, del dicho al hecho no es que haya un trecho, es que media un abismo insalvable que hemos dado por bueno con el fin de ahorrarnos cualquier esfuerzo añadido. Bastante tenemos ya con pagar la hipoteca. Para sobrellevar esta impenitente actitud de corderos que rezongan, de cuando en cuando participamos de algún espejismo y nos manifestamos, siempre y cuando un partido político, rebosante de medios por obra y gracia del dinero público y de otros recursos inconfesables, nos ofrezca un trayecto aceptable y unas consignas que resulten atractivas y fáciles de retener y repetir. Nuestra máxima expresión del activismo se limita a participar en movimientos de masas “llave en mano”, que duran lo que dura un paseo de domingo. Así, en estos últimos años ha habido exceso de espejismos. Nos han sacado de procesión una y otra vez en nombre de los más elevados ideales. Y como chicos obedientes y acomodados que somos, hemos desfilado tras la cabecera de la manifestación, ese lugar de honor en la que los sitios preferentes están reservados a personajes que no han dudado en instrumentalizar cualquier pasión – alta o baja – en su propio beneficio. A día de hoy, todos estos personajes han ido desapareciendo, y los que quedan se nos aparecen como cadáveres en avanzado estado de descomposición que conviene enterrar por simple cuestión de higiene democrática. Ante nuestra mirada de corderos, los otrora encumbrados líderes y lideresas se pudren a gran velocidad, devorados por la crisis y sus propias miserias, mientras insisten en llevarse a la tumba los más sagrados valores, dejando tras de sí una sociedad civil atrapada en el desastre y en un infierno de leyes, trampas legales, decretos y ordenanzas, a merced de una superestructura implacable que impide cualquier posibilidad de regeneración, es decir: de salvación. Recesión económica, crisis social y corrupción: esta es la herencia que nos queda. El lógico resultado de nuestra pasividad frente a las obras de estos políticos profesionales acostumbrados a delinquir impunemente al amparo de una Transición devenida en trampa mortal. Y de los elevados ideales, ¿qué se puede decir? Están enredados en intereses y tan recubiertos de mugre que no es de extrañar que un gran número de ciudadanos hayan quedado incapacitados para distinguir lo que es correcto de lo que no lo es en absoluto. Nuestro sistema político es en la práctica una ficción democrática. Carece de separación de poderes, de mecanismos de control que funcionen, de partidos políticos con listas abiertas, de cauces para poder expresarnos como sociedad civil. Y aún así ostentamos el título de ciudadanos. Quizá ha llegado la hora de probar a ser dignos de tal título. Para todo siempre hay una primera vez, hasta para recuperar la dignidad. Y, en el caso de España, ya toca.

Javier Benegas


Adios a un modo de vida

Octubre 24, 2009

Octubre: el mes de los cambios radicales, con poca o ninguna vuelta atrás. Realmente llevo un par de años en los que Octubre se está convirtiendo en un momento de transición y cambio, con la inestabilidad que conlleva. Y como no podía ser de otra manera, también ha pasado este año.

El cambio este año afecta de raiz a cómo he organizado mi vida y mis relaciones sociales desde muy muy pequeño. Mis primeros recuerdos del bar (del viejo en este caso), con 4 años, son los de mi madre dándonos de comer con el tenedor una lata de atún a mi y a mis hermanos, en los cimientos de lo que posteriormente sería el trastero-baño del negocio.

Desde ahí, toda mi infancia, juventud e incipiente madurez ha estado relacionada con ese negocio. El inicio de las clases con el bollo que me llevaba a clase, la constante entrada y salida del mismo para ir a jugar al parque de enfrente (con bicicleta incluida), las noches recogiendo las mesas junto a mis hermano y con la ayuda de mis amigos, los juguetes guardados en el pequeño segundo almacén del local en los que me podía tirar horas y horas jugando, mis pequeñas aportaciones a la cocina pelando las patatas o preparando la mahonesa o la sepia para la plancha, los medios días en los que me quedaba con mi hermano mayor jugando al risk en el mostrador esperando la llegada de los clientes, atender las mesas de la terraza con la bandeja en la mano y un peso que parecía romper las muñecas, quedar con los amigos a las puertas del negocio…

 Con el cambio del bar, y el traslado a una calle próxima pero más comercial, mi relación con el negocio en parte cambió. Ya mis colaboraciones no eran tan esporádicas, y la constante presencia en la barra ha sido algo que se ha prolongado durante otros 15 años. Pero aquí han sido otro tipo de cosas las que apredí: el contacto con los clientes (con todo lo bueno y malo que lleva), la constancia en mantener un horario y abrir a las 6 de la mañana, la compatibilidad de poder colaborar con mi familia y estudiar, las mil y una anécdotas que me ocurrieron y que difícilmente me volverán a pasar en mi trabajo actual…pero si algo voy a echar en falta va a ser el grado de socialización que adquirí. Incluso por encima de mis estudios, y de mi vida universitaria, creo que ha sido la barra del bar la que mejor me ha permitido tratar de comprender la naturaleza humanaY eso era de tal forma, que podía estar atendiendo a un cliente de la peor calaña y a los dos minutos mantener una conversación filosófica o política con otros clientes con los que compartía intereses (aunque no necesariamente opinión). 

Todo se acaba, todo tiene un final y fecha de caducidad. Ha llegado la hora en que, una vez que estamos medianamente bien situados en los trabajos, mis padres se han decidido traspasar el negocio a mi hermano y  jubilarse (no tanto por edad como por salud). Mi colaboración con este mundo se trunca aquí. Pero os reconozco que no es fácil cambiar de modo de vida. Que voy a echar de menos las conversaciones, las vivencias, también el trabajo y el esfuerzo de mantener un negocio vivo….es decir, que debo adaptarme a un nuevo tipo de socialización que sé que en mi actual trabajo no tendré jamás (socializarse con niños de 12 a 15 años es muy diferente).

Aun así, me llevo grandes experiencias. De mis aciertos y de mis errores. De las virtudes de mis clientes (las cuales he tratado de aprender e imitar) y de los defectos de los mismos. Tabernae magister vita.

De cumple en el bar

 

 

 


Vitamina M

Octubre 19, 2009

Os dejo con el que, de motu propio y unilateral,  he declarado como himno de los opositores de toda España. La canción de Muse de su disco Resistance no tiene desperdicio, y el video es muy molón. Así que subid el volumen, entonad la letra, preparad los apuntes del temario y no desfallezcamos en nuestro empeño. ¡¡¡¡ Lo conseguiremos !!!

UPRISING.

The paranoia is in bloom, the PR
The transmissions will resume
They’ll try to push drugs
Keep us all dumbed down and hope that
We will never see the truth around

Another promise, another scene, another
A package not to keep us trapped in greed
With all the green belts wrapped around our minds
And endless red tape to keep the truth confined

They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us
We will be victorious

Interchanging mind control
Come let the revolution take it’s toll if you could
Flick the switch and open your third eye, you’d see that
We should never be afraid to die

Rise up and take the power back, it’s time that
The fat cats had a heart attack, you know that
Their time is coming to an end
We have to unify and watch our flag ascend

They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us
We will be victorious

They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us
We will be victorious


Ser padre

Octubre 13, 2009

Este curso tengo la noticia de que soy padre. O así me lo quisieron resumir cuando pregunté en qué consitía eso de ser tutor de un curso. -Es lo mismo que ser el padre de 25 alumnos- me dijeron. Y la verdad es que no le dí demasiada importancia al tema ya que, a fin de cuentas, era una hora que me iban a pagar como si impartiese clase. Y recordaba cómo en las horas de tutoría de mis años escolares no haciamos gran cosa (por lo que deduje que tampoco se haría gran cosa por parte del profesor).

Un error pensar así. Ser tutor implica muchas cosas que no son manifiestas a simple vista. Por un lado eres el profesor de referencia de 25 personas que te ven como su posible respuesta, su solución a ciertos problemas que tienen (o creen tener) al haber entrado en una etapa nueva como la Secundaria. Pero no solo eso, también los padres y tutores legales de esas mismas personas te consideran el referente que les ayude a saber qué deben hacer con sus hijos/as para que puedan aprobar el curso y se conviertan, en un futuro, en lo que ellos soñaron que iban a haber sido de jóvenes. Y en otra vuelta más de tuerca, eres el referente de los profesores que imparten en tu curso para indicarte los mil problemas que les ocurren con algunos de mis chicos (que si este no  me trabaja, que si este es muy hablador…..). Y por último, eres el responsable ante la dirección del Centro de los datos, estadísticas e impresos pertinentes para informar sobre qué las características del curso.

Pero no solo es cuestión de ser el centro de atención de tanta gente. Y mucho menos el número de horas extras no pagadas que dedicas a hacer gestiones que son imposibles de hacer en la hora de tutoría (ya que estas en clase con los chicos intentando trabajar aspectos como los hábitos de estudio, los horarios, la importancia de la participación, la creación de grupos e integración en el curso…) como son cumplimentar los dichosos e interminables impresos, recoger el dinero del material escolar y las mil autorizaciones familiares para actividades, las llamadas telefónicas a las madres (generalmente son ellas las que están más implicadas en la educación de sus hijos) para darles generalmente malas noticias y convocarlas a reuniones o para que te informen de la salud de su hijo (histerias de la Gripe A), las conversaciones fuera de tu horario laboral con todo aquel (alumno, padre, profe, administrador y persona que corresponda) que se interese por cómo va el curso y qué puede hacer…  

Realmente lo peor de esto es el grado de implicación que adquieres. Entras a conocer y a implicarte en la vida de mucha gente de la cual sabes que no vas a tener contacto ya que este es tu último curso en el centro. Conversaciones con los chicos que te sugieren problemas en casa (desde familiares a problemas de salud, hasta posibles malos tratos), que te hacen ver que hay muchas familias que se están partiendo el pecho para que sus hijos puedan ser algo el día de mañana, que en ese afán por darles los mejor a veces se olvidan de sus propios hijos sencillamente porque no tienen tiempo material de estar con ellos (me pasa mucho con inmigrantes con jornadas de trabajo atroces y muchas veces de asistentas internas que pasan casi la semana entera sin ver a sus retoños), de familias divorciadas y separadas en las que los chicos sufren sin ser capaces de verbalizar esos sentimientos, de madres que reconocen desconocer a sus hijos recien reagrupados en España tras estar ellas aquí trabajando durante 5 o 6 años, de padres que se han quedado en el paro y justifican sus problemas de juego o alcohol en su mala suerte…..

Y ante esto, no te puedes esconder. No puedes cerrar la mochila y llegar a casa como si vinieses de una oficina o una fábrica.  No es sólo ser padre, es ser confidente, amigo, psicólogo, consejero, administrativo, referente, maestro, hermano mayor….es ser tutor. A veces creo que es una lástima que no sepa inmunizarme de mi trabajo y me tome las cosas tan en serio.


..es la ventaja de irse haciendo viejo…

Septiembre 19, 2009

Por fin con novedades. Fito nunca deja indiferente. Os dejo con la canción que, por el momento,más me está gustando de su nuevo trabajo. Seguro que os gusta.


Tarde de futbol

Septiembre 16, 2009

Hacía muchísimos años que no acudía a un estadio de futbol. En realidad, soy muy poquito futbolero (se lo debo al anterior presidente del Atleti que con su actitud me abrió los ojos ante este mercadeo-espectáculo) y básicamente utilizo el tema para dos cosas: socializarme con los clientes del bar, y para poder intervenir en los enfrentamientos dialécticos entre seguidores del Madrid y del Barca de tal forma que me pueda cachondear un ratín de ambos (siempre hay gente que se toma muy en serio eso de ver a 22 jóvenes en calzoncillos largos en un campo de futbol). Pero quizá el verdadero motivo que me hizo ser del Atletico de Madrid fue su eterna capacidad de sufrimiento (para quienes no lo seasis, os digo que es lo más parecido a seguir a la Selección antes de que fuese campeona de Europa) y eterna moral. Vamos, como unos quijotes a rayas rojiblancas. Y con ese aspecto sí que me identifico plenamente.

Bueno, pues el caso es que tanía pendiente una visita al Vicente Calderón, y dado que empezaba ya el curso académico, me decidí a cumplir con mi compromiso. Si algo te puede llegar a motivar a acudir a este estadio es ver cómo cada individuo, cada persona que se ha armado con su panoplia colchonera de bufanda, camiseta y demás objetos, es siempre un potencial entrenador. Eso y la energía desplegada por el Frente Atleti en sus cánticos. La grada se llena de comentarios de todo tipo: de jugadores, de jugadas, de plantillas, del árbitro, de las autoridades del club, del precio de los refrescos…..todo es objeto de comentario y exaltación, crítica y chanza. Eso sí, en un clima tan pacífico con el rival que me permitió ver el partido al lado de varios niños que llevaban alegremente sus gorras y bufandas del Racing de Santander, especialmente alegres cuando consiguieron empatar.

DSCN3464De futbol poco tengo que decir de ese partido. Fue un auténtico aburrimiento (solo amenizado por los comentarios de las gradas), y me hizo entrever que esta temporada mi equipo lo va a pasar muy muy muy mal en términos futbolísticos. También reflexioné sobre qué habría pasado si los 80 euros de las entradas los hubiese empleado en irnos a cenar, o en otra cosa. Pero bueno, lo importante es cumplir con los temas pendientes.


No deja de ser un trabajo

Septiembre 15, 2009

Tu trabajo te puede gustar más o menos, pero en el fondo no deja de ser eso, un trabajo. Ya he dejado claro que me considero un privilegiado por trabajar en lo que me gusta, pero hoy entraré en los aspectos puramente laborales de mi actividad. Realmente las condiciones laborales de los profesores (tanto en la pública como en la concertada, otro cantar es la privada) son bastante envidiables por el común de los mortales, ya sea en horas de trabajo presencial, vacaciones, sueldo, y otras muchas cosas que no entraré en detalle. Hasta ahí todo genial, el problema viene cuando sabes que todo eso tiene fecha de caducidad.

Por suerte aquí no me han querido tomar el pelo, y desde un comienzo avisaron que los contratos son por un año con posibilidad de prorrogarlos a otro. Pero ahí se acaba todo: o te hacen de la cooperativa (algo que tiene muchas ventajas, pero también inconvenientes) o vas a la cola del INEM. Este pasado curso he visto por mis compañeros las dos caras de lo que os comento. Por un lado a Raquel y Ana las propusieron para que se integrasen al proyecto de cooperativa (al cual accedieron, y tras pago de una cantidad ciertamente modesta, se han garantizado  trabajar para toda su vida, salvo cambios radicales e improbables en las administración educativa), y con ello podemos decir que, una vez asegurada su estabilidad laboral, pueden plantear nuevos planes y proyectos de futuro.

La otra cara de la moneda han sido Laura y Pablo, quienes agotaron sus dos años de contrato en prácticas y a quienes para el Centro no resulta ya rentable contratar por cuestiones de subvenciones y de reparto de horas lectivas. Incluso esta situación para ambos en este momento tiene ciertas ventajas, ya que es año de oposicones y poder estudiarlas mientras se cobra un buen dinero del paro proporciona cierta seguridad (contando con que se aprueben).

Y ahora me toca a mi. Este año continuo, y en cierta medida te da seguridad saberlo. En todo lo que he hecho siempre he tratado de implicarme al máximo, pero saber que en este caso no te asegura nada, genera cierta inestabilidad. Y creo que esta va a  ser la tensión del 2009-2010: saber que tengo que dosificar mis esfuerzos en prepararme unas oposiciones al tiempo que cada día llevas a cabo una actividad en la cual disfrutas al máximo. Sinceramente,  tener al profesorado en situaciones inestables (no sólo en mi caso, hablo también por los cientos de interinos que hay sin saber dónde estarán el próximo curso) no ayuda a que saques lo mejor de tí. Pendiente de fechas, de convocatorias, de plazos, de documentos a entregar, de temarios, de normativas…..todo ello te desvía de tu objetivo, y creo que al final también el alumno se resiente de esta inestabilidad. ¿El desenlace?, pues en junio lo veremos.

Cuando las cosas son tan claras, no merece la pena complicarse mucho la vida. Así que hay que seguir mirando hacia adelante. Y mientras, que me quiten lo bailado.