Praha, Prague, Prag…en definitiva:Praga

Los planes son todo aquello que nos gustaría hacer mientras la vida sigue su propio plan. Esto me viene a la memoria porque estas vacaciones en un principio había pensado ir de ruta por Portugal…..y he terminado en el corazón de Europa.

Es cierto que me apetecía muchísimo visitarla, y los comentarios que había escuchado elogiándola ayudaron a cambiar los planes. Así, guía en mano, itinerarios seleccionados y hotel céntrico (muy cerquita del famoso puente de Carlos IV) nos dipusimos a patearnos la ciudad seis días como solemos hacerlo: sin pausa pero disfrutando.

Iglesia Tyn

En realidad Praga, el centro histórico de la ciudad (ni decir tiene que no visité los nuevos barrios, aunque también tenían cosas interesantes), son en origen 4 ciudades autónomas entre sí. La mitad de los días los dediqué a la zona del Castillo (Hradcany) y la Ciudad Pequeña (Malá Strana) que ambas estan separadas de las otras dos zonas por el Río Moldava. En lo alto de una colina se eleva el Castillo de la Corona de Bohemia, con su catedral gótica (terminada el siglo pasado) dedicada a San Vito, el Callejón de Oro con muestras de las casas de los artesanos que vivían en el palacio, y la imponente sala del Viejo palacio Real donde se llegaba a celebrar torneos a caballo. También es el lugar donde los enojados nobles protestantes arrojaron por la ventana a los concejales católicos del Emperador (se conoce como la segunda defenestración de Praga) dando lugar al comienzo de la Guerra de los 30 años entre 1618 y 1648.

Sala de Palacio Antiguo

Sala de Palacio Antiguo

 

 

Esgrafiado del Palacio Schwarzenberg

Esgrafiado del Palacio Schwarzenberg

En esta zona encontramos inmensos palacios reconvertidos en museos (caso del Palacio renacentista Schwarzenbersky con su colección de arte barroco y su fachada esgrafiada, el Palacio Stermbersky con sus pinturas europeas, o el imponente palacio Cerninsky que arruinó a su creador) así como iglesias tan curiosas como la de Loreta con su reproducción de la casa de la familia de Jesús y sus numerosísimas campanas.  Parece que estas paseando por un decorado de una película de época.

Vistas de la zona del Castillo y la Catedral de San Vito

Vistas de la zona del Castillo y la Catedral de San Vito

En Malá Strana, que es donde estaba el hotel, destacan el inmenso palacio de Wallenstein que fue general de las tropas Imperiales durante la guerra de los 30 años (aunque fue asesinado porque podía pasarse al otro bando y confiscadas sus propiedades) con sus enormes jardines y frescos italianos. Como iglesias, en las cuales se celebran conciertos todos los días, destacar la iglesia de Nuestar Señora de la Victoria (consagrada a la victoria española en Montaña Blanca) que alberga una famosísima imagen del niño Jesús, y la Iglesia de san Nicolas. En esta zona también visitamos (o mejor, nos perdimos por ellos) los jardines de Petrin con su “imitación” de la Torre Effiel y los muros de la antigua fortaleza del periodo moderno. También visité el muro de John Lennon, punto de encuentro de estudiantes revoltosos contra las autoridades. Como punto de unión con la otra orilla, aparecen como dos vigías dos torres de origen gótico que dan un aspecto imponente a los que cruzan el precioso puente de Carlos IV.

Ya en la otra orilla, y también recibidos por otra torre, nos encontramos lo que se conoce como Stare Mestro (o ciudad vieja) que era la antigua ciudad burguesa y tenía el barrio judío, y el Nové Mestro o ciudad nueva, la zona de los pequeños comerciantes y menesterosos. Me resulta imposible comentar todas las cosas que visitamos en estos sitios, pero sí quiero destacar al menos tres de ellas:

Cementerio judioel barrio judio o de Josefov con sus múltiples sinagogas (cinco) que se salvó de la destrucción por una curiosa iniciativa judia propuesta a los nazis durante la ocupación. De ella, es impresionante ver el cementerio judio (alberga tumbas desde el S.XV hasta el XVIII, de tal forma que se superponen unas con otras).

Reloj astronomico

Otro lugar inolvidable es la Plaza de la Ciudad Vieja con un reloj mecánico tan fabuloso que a los concejales que lo encargaron se les ocurrió cegar al relojero para que no fabricase otro igual. En ella el monumento al reformador Juan Hus (quemado en la hoguera) recuerda el intento reformador de la Iglesia producido en Bohemia a comienzos del S.XV y que tanto hizo por dar fama de herejes a los habitantes de esta región. La Iglesia Tyn, que con sus torres parece una Disneyworld con sentido real, y el claustro de Santa Inés con una impresionate muestra de arte gótico son algunos ejemplos a destacar. Pero de verdad, que es imposible comentar todo lo bello que ví por sus calles, plagadas de buen gusto.

En la Ciudad Nueva puedo destacar el largo paseo que dimos por la orilla del Moldava hasta la antigua fortaleza de Vysenrad, sede de la medieval dinastía Real de los Jagellones bohemidos. Merece la pena visitar también la plaza de San Wescelao (lugar de encuentro de la población en momentos cruciales de su historia moderna como la revolución de terciopelo contra la URSS). Sin embargo, la visita al Museo Nacional y al Museo de Mucha en esta zona son totalmente precindibles (este último fue muy decepcionante, especialmente después de haber visitado la grandiosa expoción de Art Noveau de la Caixa).

DSCN3221

 Y una grata sorpresa es el Museo de la Ciudad de Praga, con una magnífica maqueta de la ciudad histórica y una magnífica exposicion de la historia de la ciudad. también destacar las muestras de arquitectura cubista de la zona.

Por el resto, deciros que nunca he tropezado mas veces en mi vida que en esta ciudad por culpa de estar siempre con la vista elevada admirando lo que me rodeaba. Si a este entorno tan agradable, le unimos el buen tiempo, un nivel de vida un poco mas bajo que en España (escandaloso el precio de la cerveza, mas barata que el agua) y una agradable compañía, puedo decir que ha sido un viaje maravilloso que os recomiendo. Realmente Kafka mereció nacer en esta ciudad.

Vistas del Castillo desde el paseo del Moldava

Escribe un comentario