Por fin puedo teclear. Ha sido una campaña atípica, conscientes del desánimo entre nuestras filas, dada la dificultad de explicar a amigos y conocidos aspectos de una gestión que ni nosotros llegábamos a entender plenamente. Y durante la campaña ha habido un mensaje que se ha lanzado insistentemente en red, en la cual se insistía en avisar que el PP entraría a saco contra el Estado del Bienestar, y que posiblemente lo hiciese con el beneplácito de aquellos que precisamente se beneficián más de su protección. De ahí la expresión “Los ratones van a votar al gato”.
El 20 N en mi ciudad, no ganamos en ninguno de los 19 colegios electorales del municipio. Fue un día agotador por la tensión acumulada, pero también un día liberador porque, por fin, podíamos dejar la carga que suponía justificar una gestión injustificable en muchos aspectos. La derrota fue tremenda: en la historia democrática de este país no se ha producido jamás semejante descalabro (semejante al de los gobiernos que les toca gestionar la crisis en todas las partes del mundo, y especialmente Europa).
Pero dejando bien claro que fue una derrota, entremos a analizar más los resultados. ¿Realmente se produjo un trasvase de votos PSOE a PP? Partiendo de que los votos son propiedad de sus depositarios, y que no hay relaciones causales 100%, que hay nuevos votantes y votantes en 2008 que ya fallecieron, nos encontramos con que el PP incrementa sus votos en cerca de 500.000 votos. Es decir, no se produjo ese temido trasvase masivo de votos hacia la marca conservadora. Incluso en algunas comunidades (Madrid, Valencia) tuvieron un ligero retroceso.
Entonces, ¿el resultado en escaños tan avasallador, a qué es debido? Personalmente opino que el voto socialista ha ido a parar especialmente a la abstención, a UPYD y por último, a IU y otras fuerzas menores (EQUO). Desde luego que el PSOE no tiene nada que celebrar con ese resultado electoral, pero tampoco lo tiene IU ya que, con la que está cayendo, sólo consigue 11 diputados (bastante alejado de los casi 20 del comienzo de la democracia) y su margen de crecimiento se ve muy muy reducido (quizá si se entendiese con EQUO podría mejorar algo). Quien tiene mayor margen de crecimiento es UPYD, ya que en estas elecciones ha recibido muchísimos apoyos de gente que no estaba dispuesta a apoyar las siglas PSOE (pero especialmente dispuestas a castigar la gestión ZP de la última legislatura), pero tampoco a dejarse caer en brazos de D. Mariano. Y evidentemente con los recortes que va a llevar a cabo el PP y especialmente teniendo en cuenta que no podrá escudarse en nada ya que controla todos los niveles de la administración estatal, sufrirá un desgaste importante (aunque ya se sabe de la fidelidad de sus votantes, por lo que el descalabro no será tan grande como el sufrido por el PSOE). Y evidentemente sus ex-votantes apostarán por marcas más afines, por lo que UPYD aparece como su primera opción, con un discurso nacionalista-españolista atractivo a muchos de sus votantes y con nada en el debe ya que no han gestionado absolutamente nada.
Es decir, que ante nuestros ojos aparece una opción política que presenta un futuro alagüeño, con un discurso bastante simplista (¿alguién sabe algo más de su propuestas de modificación de la ley electoral y de quitar competencias a las autonomías?) pero que está entrando como una cuña en el difuso ámbito de voto PSOE-PP. Personalmente opino que no son más que la marca blanca de la derecha española (al modo que lo fue Lerroux en el siglo pasado, con una trayectoria similar desde la izquierda hasta terminar en la derecha), pero hay que reconocer su imagen de frescura y que no se han definido en muchas cosas (no gestionar nada es lo que implica, que nadie te puede acusar de nada).
¿Y el PSOE? ¿qué debe hacer? ¿nos conformamos con la explicación de que la crisis nos ha arrastrado, y que una vez pase y el desencanto con los recortes Populares se produzca, nos vendrán otra vez los votos como simples corderillos? Es la interpretación de mucha gente, especialmente de dirigentes que no ven la necesidad de una renovación. Personalmente creo que si no vemos el mensaje que nos ha lanzando la ciudadanía, seguimso actuando sin hacer ni puñetero caso a esa genet que nos ha votado en anteriores ocasiones, los votos no regresarán.
No se trata de un quitaté para ponerme yo. Lo importante no son las personas, al menos en esta primera fase. Lo importante es impulsar un proyecto de renovación del partido, de hacer más participe a la militancia y a los simpatizantes en los procesos, de modernizar estructuras y procedimientos, de impulsar unas verdaderas juventudes y no permitir que esas estructuras que deberían servir para actualizarnos se dediquen a reproducir las mismas pautas del partido. De volver a mostrarnos como un partido dinámico, moderno y el único con posibilidades de ampliar (no me conformo con el proteger) el Estado del Bienestar y un modelo económico de calidad e innovación, con una fiscalidad progresiva. Pero no podemos decir una cosa (el programa que llevamos en 2008 es excelente), pero luego hacer lo contrario. Si algo castigan los electores es la incoherencia. Aunque los “aparatchi” tengan prisa por un congreso en febrero (si vemos los tiempos, fijaros que ridiculez de margen se deja para reflexionar y establecer los cauces de modernización) aludiendo a la importancia de ir sin problemas a las autonómicas andaluzas, el partido necesita tiempo. Tiempo para que se sienten las bases de un proyecto modernizador, para que ese proceso sea de transición por un equipo encargado de modernizar el partido sin intención de querer controlarlo después. Es el momento de la grandeza, es el momento de dar un paso al frente. Porque en estas elecciones los ratones no han votado al gato, pero en las siguientes debemos dejar claro y garantizar al 100% que los somos el partido de lo ratones, formado por ratones y dirigido por ratones, donde priman los intereses de la clase ratonil, respetando que los gatos también tienen derechos, pero no a costa de los nuestros.
Muy buen análisis, Raúl, coincido contigo. Se debe hacer una reflexión profunda. No se puede cerrar rápido y en falso, pensando de manera cortoplacista en las elecciones andaluzas. No es cuestión de nombres, sino de ideas y proyecto. Si no es así, y pese a los recortes, tendremos unos cuántos años de PP ya que no se recuperará la confianza (miremos el caso de Thatcher y los laboristas…).