Balance anual 2011

diciembre 31, 2011

Pues ya estamos en vísperas de un nuevo año. La impresión de que el cuentakilómetros de la edad se va acelerando es mayor a medida que te vas haciendo más mayor. Este 2011 ha pasado a velocidad de vértigo, pero aun así, ha tenido dos etapas claramente diferenciadas y muy marcadas por el trabajo.

La primera de ellas, hasta julio, he saboreado las ventajas de poder trabajar como interino en un destino estupendo. Un buen horario, un sueldo ajustado (pero francamente, soy de los que antepongo calidad de vida antes que más dinero), un buen ambiente laboral, unos buenos estudiantes, y especialmente la sensación da saber que cada año se iría a mejor, fueron las ideas que predominaron en dicho sexenio.

¿y en el segundo trimestre? Básicamente, se desvanece el espejismo anterior a golpe de recorte. Ya en julio sacan las instrucciones para el 2011-2012, y todo se viene abajo. Empiezo a trabajar un mes más tarde de lo previsto (y encima, agradecido de poder hacerlo), en unas condiciones diferentes, sin cobrar el próximo verano (aun trabajando en una falsa sustitución que la administración no quiso catalogar de vacante para no cubrir dicho puesto). Evidentemente la pérdida de calidad laboral se nota y se resiente, aunque mi ilusión por lo que hago es a prueba de bombas. Así que como si de un Jekyll y Hyde se tratase, he vivido dos facetas laborales diferentes. Lo malo de todo es que tiene toda la pinta de ir a peor, por el claro proyecto de negocio en que se está convirtiendo la educación en mi comunidad, con el aplauso de los ciudadanos. Y es que está claro que la vida puede cambiar en un segundo, y el cambio no tiene porqué ser a mejor.

Pero no todo ha sido así. También poder trabajar en la materialización de una idea por la que tantas reuniones y kilómetros recurrí en mi periodo de representante es una gran satisfacción. Ver hecho realidad ese Consejo Estatal de Estudiantes ha sido una de las mayores alegrías que he tenido este año. Colaborar en su funcionamiento, hombro con hombro con el Sr. Parejo, siempre es un lujo y un reto…..aunque a veces el ambiente se distorsionaba por las tensiones de nuestras “jefas”. Sencillamente creo que dicho Consejo va camino (si se mantiene la línea) de convertirse en un Ferrari de la representación, pero ¿hay pilotos con pericia para su manejo? Como siempre ha pasado, y me temo pasará, la gente que se toma en serio este mundo de la representación son muy pocos. Una vicepresidenta primera excepcional, pero que ya no podía dar más de sí, unida al siempre estupendo Guille, han sido quienes han mantenido el listón alto. Otros lo han hecho de manera muy intermitente o incluso en posiciones contrarias, pero que reflejaban cierto esfuerzo……pero otros muchos han visto este Consejo como algo otorgado que no han peleado, que ni conocen ni quieren conocer. Sencillamente les viene grande para su concepción infantil de la representanción (creen que es sentarse delante de un ministro, asumir un cargo y no abrir la boca ni para proponer ni para criticar, ya que hacer alguna de estas acciones significa tener criterio propio y haber leido y/o experimentado en primera persona algo). Lo dicho, un Ferrari…pero con 4 buenos pilotos y 50 monos. Espero que la cultura del órgano (si lo dejan vivir) vaya consolidando nuevas maneras de trabajar y mayores implicaciones….pero confieso que mi excepticismo al respecto es grande. Aun así, ha sido una etapa estupenda, llena de buenos momentos y de risas. En definitiva, una buena experiencia que mejorará en su percepción con los años, y que siempre nos llevará a reirnos un rato en los futuros encuentros con JL.

Por lo demás, ha sido un año lleno de visitas a exposiciones (muchas de las cuales no he dado cuenta en el blog), de dos derrotas electorales que nos deben llevar a reflexionar (aunque empiezo a cansarme de ese eterno ejercicio de reflexión que nos piden muchas veces quienes no están dispuestos a dar un paso al frente para nada, salvo votar como mucho), de compartir casa con Copito como nuevo inquilino felino, y de muchos pequeños lujos ya que ¡¡¡por fin he tenido tiempo de leer y cocinar con el sosiego necesario!!! El año de la quedada de los compañeros del colegio, y de algún reencuentro con gente muy especial. Por desgracia, también ha sido un año de movilizaciones y huelgas, que vamos a proseguir hasta el final. En definitiva, ha sido un año que he podido hacer y disfrutar de muchas cosas.

¿y el siguiente año, que llama ya a la puerta de nuestros calendarios, qué nos deparará? En mi caso ya hay un monotema: el inglés. Laboralmente es lo que nos piden ahora (hasta la siguiente ocurrencia de la administración), y si quiero trabajar en la docencia tengo que alcanzar un nivel suficiente para poder dar clases en el idioma de Shakespeare. Unido a que en junio me dan la patada, tengo claro que este año me marcho al exilio con billete de ida. Estos meses toca alcanzar un nivel básico, ahorrar e ir recabando contactos para esta aventura. Siempre he querido vivir en el extranjero y vivir una temporada solo, pero cuando lo tienes que hacer forzado por las circunstancias no es lo mismo ni igual de agradable. Aun así, me lo planteo como una cuarta carrera……y espero que definitiva. Todo lo demás es accesorio: ni este año estoy preparando las oposiciones, ni me voy a sulfurar en el colegio. ¿Quieren inglés?, pues inglés tendrán.

Y poco más. Desearos a todos un feliz 2012, que disfruteis de este año, y marcaros objetivos que podais cumplir…ya sean mas o menos ambiciosos, pero que sean acordes a vuestros intereses y felicidad. Un saludo y ser felices.


Primeras impresiones

diciembre 9, 2011

Llevo ya casi dos meses en mi centro de destino. Y digo casi, porque entre huelgas y festividades no he podido encarrilar el curso como me hubiese gustado. Aun así, creo que es momento de realizar algunas impresiones sobre mi nuevo lugar de trabajo.

1. Su tamaño: el hecho de ser un centro muy grande (en algunos cursos es un línea 7) debe ser todo un problema para la administración, coordinación y gobernanza del mismo. Me centraré en el apartado de coordinación: comento que a día de hoy no conozco a más de la mitad de los profesores que imparten el curso del cual soy tutor. Evidentemente creo que eso es un problema, porque sólo podremos ver en conjunto la evolución de los chicos justo en la evaluación (es decir, cuando ya las notas las vamos a poner). Hay tiempo para reuniones de coordinación entre tutores, claustros, departamento……¿y no las hay para coordinar los cursos, esencia del desarrollo del aula y que tiene al alumno, con nombres y apellidos, en el centro del análisis? Insisto, cuando se trata de centros pequeños sí compartes, entre pasillos o en los escasos huecos que tenemos, las impresiones sobre los alumnos así como las posibles soluciones a los casos más preocupantes. Pero así, vía hojita de impresiones que dejamos por escrito en los casilleros, es imposible coordinar nada.

2 Sus perfiles: en el cento está inserta en una zona económicamente humilde de Madrid, por lo que la extracción social de los chicos es muy concreta y predomina la inmigración (en torno a un 40% de los chicos tiene su origen o su familia es inmigrante) unido al nivel de formación y recursos reducido de la casi totalidad de familias. Aun así, en mi curso tienen un buen comportamiento (quitando alguna niñería propia de edades entre 14-16 años) y en la mayoría de los casos se muestran colaboradores en el aula. Aunque otra cosa son los hábitos de trabajo y estudio en casa….pero esa faceta corresponde a las familias, por más empeño que ponga en recordar que cada curso se sube un nivel de responsabilidad.

3 Las sorpresas: uniendo el factor de gobernanza con el factor del perfil de alumnado, me estoy llevando desagradables sorpresas. En el espacio de dos semanas se han dado de baja dos de mis alumnos (curiosamente ambos de origen chino, y uno de ellos se mostraba activo en las clases). En el test de evaluación que entregué al comienzo de mi llegada al centro, ambos señalaron que no se veían con fuerzas para concluir el curso de manera satisfactoria. Me deja mal sabor de boca comprobar cómo ambos ya habían lanzando una señal de alarma, y la vorágine del día a día no me ha permitido ir más allá de informar al Gabimete de orientación del centro de sus respuestas pesimistas (las cuales tampoco fueron esepcialmente analizadas). En un caso el chico argumentó que debía ir a trabajar a la tienda familiar porque no iba muy bien, y el padre amenazó con que se incorporase a la tienda, o se marchaba dejando en la estacada al hijo y la madre…junto a la hipoteca del piso. En el otro, en orientación ya me comentaron que se trata de una chica que no había avanzando en su integración ni en hábitos de trabajo. A las dificultades de integrarse, parece que se unía el alto grado de consentimiento que vivía en casa (cosa bastante extraña al tratarse de una familia china). El caso es que dos chicos de 16 años (edad legal para abandonar estudios, y parece que sin permiso de ningún adulto) están fuera del circuito formativo, sin un futuro mas allá de las bolsas de pipas y demás de una tienda….y al cual creo será difícil que retornen. Ojalá me equivoque. Esta es la parte que más me ha entristecido del tema, porque la que más me ha encabronado es que los alumnos se han dado de baja sin que nadie haya hablado previamente conmigo, que soy el tutor. Ni los chicos, ni las familias….y lo que es más grave, ni el propio equipo de dirección del Centro, que básicamente me ha informado cuando he preguntado yo sobre los motivos por los que dejaban de aparecer en las listas.

Administrativamente no pasa nada: esos dos puestos ya han sido cubiertos por dos niñas de origen colombiano, y el centro continua…..pero en lo humano me resulta fuerte que gante en edades de 16 años tengan una salida tan limitada….entiendo que esto es común en otros países o en otros momentos, pero me choca vivir esa realidad en la actualidad y en lo que se supone un país moderno occidental.

4. Los compañeros: ya he comentado que al ser un centro enorme, y con horarios bastante raros (en mi caso la media jornada me hace estar la mitad en el centro) hace difícil conocer a los compañeros. Ni nombres, ni materias que imparten…sólo algunos rostros que reconoces según avanzan las dificultades del curso. Evidentemente esto no me da la impresión de generar un buen clima de trabajo, a lo cual podemos unir el enfrentamiento que viven los claustros entre los seguidores y detractores de las huelgas, y el hecho de que los interino seamos vistos como aves de paso. Realmente genera un clima bastante enrarerizo….y aunque reconozco mi capacidad de sobrevivir en entornos hostiles o poco agraciados, es cierto que un buen clima de trabajo facilita las cosas.

5. Los demás alumnos: Además de la clase de la cual soy tutor, imparto en otras dos del mismo nivel. En una de ellas, el hecho de que sea un aula donde la mitad de los alunmos imprtaen sociales en Diversificación (y abandonan el aula) hace que se pueda avanzar de manera correcta. dar clase a 17 personas es muy de agradecer, tanto por el profesor, pero también por los propios alumnos. Otro cantar es la otra clase: treinta alumnos (algunos de ellos recién llegados de aulas de compensatoria con problemas educativos de caballo), con horarios malos porque las clases con ellos suelen ser a última hora, y con un mal comportamiento generalizado en el aula, me hacen avanzar con dificultad en el temario, y creo que los alumnos no son conscientes de las dificultades que para ellos tendrán esas dinámicas.

Hasta aquí, estas primeras impresiones previas a los exámenes. Espero ir informando de mejores cosas a lo largo de este último curso en pública……pero por el momento es lo que hay.


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