Llevo ya casi dos meses en mi centro de destino. Y digo casi, porque entre huelgas y festividades no he podido encarrilar el curso como me hubiese gustado. Aun así, creo que es momento de realizar algunas impresiones sobre mi nuevo lugar de trabajo.
1. Su tamaño: el hecho de ser un centro muy grande (en algunos cursos es un línea 7) debe ser todo un problema para la administración, coordinación y gobernanza del mismo. Me centraré en el apartado de coordinación: comento que a día de hoy no conozco a más de la mitad de los profesores que imparten el curso del cual soy tutor. Evidentemente creo que eso es un problema, porque sólo podremos ver en conjunto la evolución de los chicos justo en la evaluación (es decir, cuando ya las notas las vamos a poner). Hay tiempo para reuniones de coordinación entre tutores, claustros, departamento……¿y no las hay para coordinar los cursos, esencia del desarrollo del aula y que tiene al alumno, con nombres y apellidos, en el centro del análisis? Insisto, cuando se trata de centros pequeños sí compartes, entre pasillos o en los escasos huecos que tenemos, las impresiones sobre los alumnos así como las posibles soluciones a los casos más preocupantes. Pero así, vía hojita de impresiones que dejamos por escrito en los casilleros, es imposible coordinar nada.
2 Sus perfiles: en el cento está inserta en una zona económicamente humilde de Madrid, por lo que la extracción social de los chicos es muy concreta y predomina la inmigración (en torno a un 40% de los chicos tiene su origen o su familia es inmigrante) unido al nivel de formación y recursos reducido de la casi totalidad de familias. Aun así, en mi curso tienen un buen comportamiento (quitando alguna niñería propia de edades entre 14-16 años) y en la mayoría de los casos se muestran colaboradores en el aula. Aunque otra cosa son los hábitos de trabajo y estudio en casa….pero esa faceta corresponde a las familias, por más empeño que ponga en recordar que cada curso se sube un nivel de responsabilidad.
3 Las sorpresas: uniendo el factor de gobernanza con el factor del perfil de alumnado, me estoy llevando desagradables sorpresas. En el espacio de dos semanas se han dado de baja dos de mis alumnos (curiosamente ambos de origen chino, y uno de ellos se mostraba activo en las clases). En el test de evaluación que entregué al comienzo de mi llegada al centro, ambos señalaron que no se veían con fuerzas para concluir el curso de manera satisfactoria. Me deja mal sabor de boca comprobar cómo ambos ya habían lanzando una señal de alarma, y la vorágine del día a día no me ha permitido ir más allá de informar al Gabimete de orientación del centro de sus respuestas pesimistas (las cuales tampoco fueron esepcialmente analizadas). En un caso el chico argumentó que debía ir a trabajar a la tienda familiar porque no iba muy bien, y el padre amenazó con que se incorporase a la tienda, o se marchaba dejando en la estacada al hijo y la madre…junto a la hipoteca del piso. En el otro, en orientación ya me comentaron que se trata de una chica que no había avanzando en su integración ni en hábitos de trabajo. A las dificultades de integrarse, parece que se unía el alto grado de consentimiento que vivía en casa (cosa bastante extraña al tratarse de una familia china). El caso es que dos chicos de 16 años (edad legal para abandonar estudios, y parece que sin permiso de ningún adulto) están fuera del circuito formativo, sin un futuro mas allá de las bolsas de pipas y demás de una tienda….y al cual creo será difícil que retornen. Ojalá me equivoque. Esta es la parte que más me ha entristecido del tema, porque la que más me ha encabronado es que los alumnos se han dado de baja sin que nadie haya hablado previamente conmigo, que soy el tutor. Ni los chicos, ni las familias….y lo que es más grave, ni el propio equipo de dirección del Centro, que básicamente me ha informado cuando he preguntado yo sobre los motivos por los que dejaban de aparecer en las listas.
Administrativamente no pasa nada: esos dos puestos ya han sido cubiertos por dos niñas de origen colombiano, y el centro continua…..pero en lo humano me resulta fuerte que gante en edades de 16 años tengan una salida tan limitada….entiendo que esto es común en otros países o en otros momentos, pero me choca vivir esa realidad en la actualidad y en lo que se supone un país moderno occidental.
4. Los compañeros: ya he comentado que al ser un centro enorme, y con horarios bastante raros (en mi caso la media jornada me hace estar la mitad en el centro) hace difícil conocer a los compañeros. Ni nombres, ni materias que imparten…sólo algunos rostros que reconoces según avanzan las dificultades del curso. Evidentemente esto no me da la impresión de generar un buen clima de trabajo, a lo cual podemos unir el enfrentamiento que viven los claustros entre los seguidores y detractores de las huelgas, y el hecho de que los interino seamos vistos como aves de paso. Realmente genera un clima bastante enrarerizo….y aunque reconozco mi capacidad de sobrevivir en entornos hostiles o poco agraciados, es cierto que un buen clima de trabajo facilita las cosas.
5. Los demás alumnos: Además de la clase de la cual soy tutor, imparto en otras dos del mismo nivel. En una de ellas, el hecho de que sea un aula donde la mitad de los alunmos imprtaen sociales en Diversificación (y abandonan el aula) hace que se pueda avanzar de manera correcta. dar clase a 17 personas es muy de agradecer, tanto por el profesor, pero también por los propios alumnos. Otro cantar es la otra clase: treinta alumnos (algunos de ellos recién llegados de aulas de compensatoria con problemas educativos de caballo), con horarios malos porque las clases con ellos suelen ser a última hora, y con un mal comportamiento generalizado en el aula, me hacen avanzar con dificultad en el temario, y creo que los alumnos no son conscientes de las dificultades que para ellos tendrán esas dinámicas.
Hasta aquí, estas primeras impresiones previas a los exámenes. Espero ir informando de mejores cosas a lo largo de este último curso en pública……pero por el momento es lo que hay.